
La receta de hoy es fruto del experimento. Y es que me encanta improvisar cenas con ingredientes perdidos por la nevera. Lo de hoy es como si una empanada y un solomillo Wellington hubiesen tenido un hijo, mitad empanada, mitad Wellington.
El éxito del plato se debe a muchos factores: es muy fácil de hacer, solo tenéis que encender el horno y como no necesitáis el solomillo entero (con unos filetes de ternera, o cerdo, es suficiente) es mucho más barato. Eso sí, con ese sabor del Wellington.
Para acompañarlo: un puré de patata buenísimo, pero con preparación express, y una copita de vino tinto.
Un detalle importante, para los más puristas, voy a permitirme licencias que con el Wellington original nunca me concedería. Pero recordad que es un plato rápido y sencillo. Eso sí quedaréis como los reyes de los fogones. Os invito a que acabéis con un postre igual de fácil y resultón: tarta de queso.
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Empanada Wellington
Tiempo de preparación:
Tiempo de cocinado:
Tiempo total:
Raciones: 4
Ingredientes...
Con las manos en la masa...