Suelo elaborar un menú semanal de comidas y cenas porque así me organizo mejor tanto a la hora de ir al super como a la hora de cocinar, pero... siempre hay imprevistos porque se me ha olvidado comprar algo o porque ese día no tengo tiempo para cocinar lo que tenía planificado. Y para esos días siempre tengo básicos en la despensa como las obleas de empanadillas.
En casa a todos nos encantan, antes las hacía de atún, aceitunas, con una fritada de pimientos y cebolla pero ahora las he simplificado al máximo y están para nuestro gusto mucho mas ricas. Sólo dos ingredientes: atún y huevo cocido. Mas abajo os dejo unos consejos para que queden super crujientes, que para mi es la clave de una buena empanadilla.
La elaboración es bastante obvia, asi que os digo como freírlas para que queden crujientes, hojaldradas y con un colorcito espectacular.
La clave está en la temperatura del aceite, para que nos entendamos mejor yo en mi vitrocerámica que tiene hasta 9 de potencia pongo el aceite desde el principio al 6 y de ahí no lo muevo, las hago de cuatro en cuatro ( podían caber perfectamente 6-7).
Otro consejo que creo que es importante es que cuando yo relleno las obleas y formo las empanadillas las coloco en una fuente forrada con papel de horno para que no se peguen, las tapo con otro papel y las meto al frigorífico una o dos horas y el contraste del frío al freírlas también hace que queden crujientes y hojaldradas.
Como las freímos a fuego medio cogen un color perfecto y no se queman con facilidad.