“Deliciosas templadas pero de puro vicio a temperatura ambiente”
¿Quién decía que no se podían hacer empanadillas caseras? Yoooooooo
Una prueba maravillas de otras compañeras cocinillas y se mete en la cabeza que esto es difícil de emular. He aquí la prueba de que si se puede. ¡Ya lo creo!
Menudas empanadillas salieron. Ricas y jugosas pero como queman las puñeteras recién sacaditas del horno.
A mí los fritos no es que me entusiasmen demasiado por eso me decanté por el horno. Por supuestísimo que podéis freírlas. Solo dejad que el aceite coja una buena temperatura y cuando las retiréis del mismo, dejad escurrir el exceso sobre papel de cocina para que no chorreen en demasía.
Aquí os dejo mi modo de elaborarlas por si queréis hacerlas.
EMPANADILLAS de CARNE
Si no quieres leer e ir directo al grano, dale al play y sigue el paso a paso.