Esta semana hacemos empanadillas de jamón y queso muy crujientes por fuera y esponjosas por dentro.
Con esta receta, salen unas 30 empanadillas, aunque todo dependerá del tamaño del vaso que utilicéis para hacer vuestras empanadillas y también del grosor de la masa. Yo os recomiendo usar un vaso de agua de 250 ml y dejar la masa fina.
Cuando preparo las empanadillas para una reunión familiar, suelo prepararlas todas, pero si son para nosotros congelo más de la mitad para comer en otra ocasión.
Para congelar las empanadillas debemos tener en cuenta varios factores para que se conserven correctamente en el congelador y no atrapen sabores externos.
En primer lugar, es muy importante elegir unos buenos envases para alimentación con tapa para y así se consiga una congelación óptima y no se estropee el sabor ni la textura de nuestras empanadillas.
Por otro lado, os recomiendo congelar las empanadillas en varios envases en lugar de todas juntas en uno. Así podréis descongelarlas con mayor facilidad y no se apelmazarán. Introducimos las empanadillas en el envase una a una (ya con el relleno, pero sin freír) y con un papel entre ellas para que no se peguen.
Para descongelarlas, tan solo debéis guardar el envase con las empanadillas en la nevera y esperar a que se descongelen. Después se fríen de forma habitual.
Os dejo la receta original de mi madre, a ver qué os parece.