La Gremolata es una salsa de origen italiano muy sencillo para realzar platos de verduras o pescados.
Como toda buena salsa popular, la gremolata permite multitud de variantes, es decir, la podemos ir ajustando hasta dar con la que se adapta más a nosotros. Se puede añadir más aceite o hacerla más densa. Puedes prepararla con el mortero, con un buen cuchillo o en una trituradora.
Los ingredientes básicos son perejil, ajo, alcaparras y cáscara de limón. Esta receta la saqué del libro Vegetales a todo color del chef creativo @albert.adria.acosta
Aprender a abrazar lo amargo de la vida, significa aprender a abrazar la vida misma en toda su amplia gama, entenderla de una manera más integrativa, porque todos los momentos vividos en presencia nos nutren y nos refuerzan. La persona que vaya buscando sólo momentos dulces en su vida y en la nevera, que no se extrañe de que luego le suba el azúcar en sangre.
1.Escalivar las endivias: asarlas envueltas en papel de aluminio, con un poco de aceite y sal, durante 45′ a 190ºC. Destapar y dorar 5′ . También puedes hacerlas a la plancha.
2.Salsa gremolata: Picar el perejil, el ajo y las alcaparras, y mezclar en un bol con el aceite, sal y pimienta al gusto.
3.Servir: Cortar longitudinalmente las endivias, salsearlas y acabar de aliñar con un poco de zumo y ralladura de limón
Cocinar la patata y dejarla reposar durante la noche en la nevera, hará que su contenido en almidón resistente a la digestión aumente. En este proceso el almidón de la patata se transforma en un alimento prebiótico, es decir, que sirve de alimento a la bacteria akkermansia muciniphila, una bacteria que se haya de manera natural en las personas con un peso equilibrado.
En este video de un minuto te lo explico: Akkermansia, la bacteria que te ayuda a adelgazar.
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