Me casé enamoradísimo de mi mujer
Nuestro matrimonio no era para tirar cohetes. Nos queríamos y nos respetábamos, y después de tantos años, nuestra vida juntos era pura rutina. Estábamos en ese punto en que no necesitábamos hablar para entendernos
Nuestro restaurante favorito los viernes por la noche, nuestra quincena de vacaciones una vez al año, la familia en navidades, algún domingo de cine o teatro. Una pareja normal
Reconozco que no era un matrimonio ideal pero para nosotros estaba bien
Siempre le fui fiel y según me ha dicho, ella también
Así que que me dejara por otro ¿me sorprendió? Si, por supuesto. ¿Me dolió? Claro que si
A quién no le duele que te abandonen por otro y además sin haber sospechado nada
Lo de sorprenderme...fue más incredulidad. No me podía creer que mi mujer quisiera otras cosas, porque eso quería decir que esas cosas no las tenía conmigo, yo no se las daba
En cuanto al dolor, han pasado dos meses y mi vida es la misma. La diferencia es que ahora ya no tengo que compartir lo que hago con otra persona
Hoy es viernes, esta noche iré al que era nuestro restaurante favorito
Ella me dijo que podía seguir yendo sin miedo a encontrármela, que sabía que siempre había sabido que me gustaba más a mi que a ella, que lo siguiera disfrutando
Hay una camarera en el restaurante, con la que he quedado un par de veces después de su turno
Todo muy informal, nada serio
El primer viernes que fui sin mi mujer, al primer camarero que me pregunto por ella, preferí serle sincero y evitarme posteriores excusas baratas
Mi mujer, bueno, mi exmujer, me ha llamado hoy. Quiere que quedemos para hablar todavía no sé de qué. Nos veremos el próximo lunes
No quiero pensar qué será lo que me quiere decir
De momento, voy a disfrutar de la cena de esta noche y después esperaré a la camarera y nos iremos a tomar una copa
Y aunque no quiero pensar qué me dirá mi exmujer el lunes, solo espero que no sea que quiere volver conmigo
Me está gustando mucho esta chica, la camarera
Y eso sería una auténtica putada
PD Relato inspirado y dedicado a Ángel Segura Gascón
2ª parte del relato que acompaña la receta de Las Galletas de mermelada de albaricoque y naranja amarga