
Entrar en la tienda de granos y frutos secos y descubrir aquel saco colmado de arroz de color rosa fue todo uno. Era inevitable no fijar la vista en aquel arroz de grano largo y fino, tipo basmati, pero con un sugerente color rosa que haría las delicias de los más cursis. Sin ser cursis, no pudimos resistir la tentación. Había que probarlo. Su origen es la India, más concretamente de la región de Lao donde se le conoce como el arroz de los amantes, de la felicidad, la fertilidad y la vitalidad. Su color y sabor se lo dan la bergamota, un cítrico poco conocido aquí surgido de la unión entre un naranjo amargo y un limero, y el espino amarillo, un arbusto que da unas bayas con un alto contenido de vitamina C y que son muy utilizadas en la medicina oriental. ¿Qué sería de un amor sin espinas? Un tercer elemento que lleva el arroz rosa y que contribuye a darle este color es la remolacha. El resultado final es un arroz de sabor y aroma suaves y afrutados. Un detalle a tener en cuenta es que si hervís el arroz de la forma tradicional se volverá casi blanco y para que mantenga su atractivo color es conveniente hervirlo con el agua de la remolacha.
INGREDIENTES PARA LA VINAGRETA
El hecho de hervir el arroz aprovechando el agua de la cocción de las verduras es para que no pierda el color rosado, ya que si se hierve con agua quedaría casi blanco.
De no encontrar esta clase de arroz también se puede hacer la ensalada con la variedad de arroz basmati.