Le damos la bienvenida a Octubre con una nueva receta para el #RetoAlfabetoSalado. En esta ocasión, los ingredientes son garbanzos y espinacas.
Aunque estamos ya en otoño, aún sigue apeteciendo comer ensaladas y eso es lo que vamos a preparar hoy, una nutritiva y saludable receta que puede ser plato único, acompañamiento o primer plato, una ensalada de garbanzos y espinacas.
Las espinacas son un alimento con alto contenido en agua, y bajo en carbohidratos y grasas, que contribuye a reducir la probabilidad de sufrir enfermedades cardiovasculares y degenerativas. Su fibra nos ayuda a prevenir el estreñimiento, enfermedades del colon y a mantener un buen tránsito intestinal. La vitamina C de las espinacas participa en muchas de las funciones que se llevan a cabo en nuestro organismo: formación de glóbulos rojos y blancos, formación de colágeno, de huesos y de dientes. Esta verdura de hoja verde también favorece el buen funcionamiento de nuestro sistema muscular y nervioso.
Las espinacas son un alimento que contiene yodo, un nutriente esencial que promueve el correcto funcionamiento de la glándula tiroides. Esta glándula regula nuestro metabolismo. Además, podrían ayudar a reducir el riesgo de padecer enfermedades como el cáncer debido a su contenido en componentes antioxidantes.
Respecto a los garbanzos, son una fuente de proteína vegetal, su alto contenido en fibra ayuda a combatir el estreñimiento, disminuir la posibilidad de sufrir enfermedades intestinales y saciar el apetito. Disminuyen el colesterol y protegen contra enfermedades cardiovasculares. Son un alimento rico en vitaminas B1, B2, B9, C, E y K, así como en minerales como calcio, zinc, magnesio, hierro, potasio y fósforo, por tanto ayudan a mejorar las defensas del organismo. También aportan mucho hierro por lo que son beneficiosos para personas con anemia.