
Habas con gambas. ¿Raro, no? Bueno, esta receta es un homenaje a nuestros antepasados mediterráneos: griegos, romanos y también egipcios. Las habas se conocen desde tiempos inmemoriales. En Egipto, a los obreros se les pagaba con habas y algo más; y a los esclavos, se les pegaba latigazos sin más. En alguna tumba faraónica han aparecido habas entre los alimentos que tenía el faraón a su disposición en su viaje al Más Allá.
Los griegos no pensaban tanto en el Más Allá y por eso usaban las habas para ejercer el voto. Ni papeletas, ni listas electorales. A las urnas se iba con un haba en la mano que servía para elegir al candidato. Y los romanos, menos transcendentales y más dados al jolgorio y a los espectáculos, contemplaban las luchas de gladiadores comiendo habas fritas y saladas. Vamos, el equivalente a las pipas de hoy día.
Las gambas también eran y siguen siendo muy apreciadas por los pueblos ribereños del Mediterráneo. De color y sabor inconfundibles, las gambas suelen atraer todas las miradas en las pescaderías.
Pensamos que esta ensalada de habas, gambas y unos pocos ingredientes más os ha de gustar. Es una ensalada moderna, fresca, que servida en estos vasitos se hace atractiva a la vista.
PARA LA SALSA:
Si queréis evitaros el trabajo de pelar y escaldar las habas podéis comprar un bote de las llamadas "habitas baby".
