
Oeeeeeeeeeeeeoeoeoeeeeeeeeeeeee, esta semana sí que estoy cumpliendo, de nuevo aquí me tenéis con una nueva receta.
De esta también debéis tomar buena nota, pues la veréis a menudo en los menús semanales, así que no le perdáis las pista.
Además de todo esto, que no es poco, es tan y tan, pero que tan fácil de preparar que no hay excusas de ningún tipo.
No os he puesto cantidades pues son al gusto, cuanto más queráis más hacéis, jejeje.
Naranjas de mesa
Bacalao desalado
Cebolleta
Aceite de oliva virgen
Sal
Pimienta negra
Dos días antes hay que empezar a desalar el bacalao (lo podéis comprar ya desaladado), para ello dos días antes dejamos el bacalao, en un bol cubierto con agua, durante 24 horas en la nevera.
Una vez listo lo secaremos bien con un papel absorvente, y con ayuda de un cuchillo bien afilado, separaremos la piel del bacalao y la reservaremos.
La carne la partimos a trozos pequeños y la mezclamos con la cebolleta partida pequeña. Lo aliñaremos todo con aceite, sal y pimienta negra al gusto. Reservamos.

Para ello la cortamos en tiras estrechas, en una sartén ponemos abundante aceite para freír, a fuego fuerte, cuando esté muy caliente ponemos la piel hasta que se dore. Una vez doradas las sacamos y las escurrimos en papel absorvente. Reservamos.

Pelamos bien las naranjas (que quede lo mínimo posible de la parte blanca), y las cortamos en rodajas finas.
Ponemos las rodajas en un plato, y por encima pondremos, en primer lugar, la carne del bacalao, y al final le añadiremos las cortezas del bacalao.

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