
Puedo vivir a ensalada de papa y huevo. Creo. O variantes. Pero si, puedo comerla todos los días. Abrir la heladera y que haya un bowl esperando a que meta el tenedor me hace feliz. Agregale pesto hecho en casa, huevitos de codorniz, espinaca frescas y arvejas, y soy un poquito más feliz todavía.

Es época de asados, verano, pileta, y comida fría. Por lo tanto es época de ensalada de papas, que siempre agrega a la carne asada. Esta variante es simple pero distinta, lo suficiente para darle un toque al asado de siempre.

Empecemos por el pesto, que es una maravilla de condimento que te soluciona algunas comidas, por ejemplo: sandwich de queso brie, tomatitos secos, pesto y jamón crudo; agregale una cucharada a la sopa de tomates y después me contás; pasta salad como la que hice para el picnic de primavera; en una bruschetta con queso de cabra… y puedo seguir y seguir.

Este pesto es parecido a cualquier otro pero no tanto. Lo que quiero decir es que a veces las recetas son muy buenas, con mucho equilibrio en los ingredientes, y esta es una de esas, obra de Ottolenghi que ya sabrán es uno de mis preferidos del momento, autor de las galletitas de queso y el hinojo caramelizado. Leo sus libros y me dan un poco de ganas de ser vegetariana. Un poquitito así nomás, pero no deja de sorprenderme. Soy más de las carnitas.
Tené un frasco de pesto a mano en la heladera, con una capita de aceite de oliva por encima para que no se oxide y estás hecho.

Las arvejas uso congeladas (geniales cuando no es temporada), y las descongelo con el agua hirviendo de la canilla, o sino frescas cocinadas. Nunca uso de lata, pero es gusto personal. Pero igual mejor no, no usen de lata, tienen otro gusto.
Los huevitos de codorniz son mucho mejor que los comunes. Son más cremosos, mucho más que el más cremoso de gallina. Y mucho más lindos, no les parece?.

La espinaca la compro ya lavada en paquete. Porque soy vaga a veces.
Y las papas si son negras mejor, las que vienen con tierra y son oscuras. Hay otras que son claritas y vienen llenas de tierra pero porque no las limpian. Y también están los papines, que son mis preferidos, como les conté en las papas a la huancaína. Hoy no usé, pero son buenísimos. Si usan papas grandes como en esta receta, hay que estar atentos a que no se cocinen de más para que al momento de mezclar con el resto de los ingredientes no se desarmen mucho. Para eso ayuda cocinarlas con cáscara.

El resto es lo de siempre: un buen asado, amigos, unos camparis o birras y a disfrutar.
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Ensalada de papa, huevo y pesto
Rinde: 4 a 6 porciones
Ingredientes
Para la ensalada:
Para el pesto:
Modo de Preparación
Para la ensalada:
Para el pesto: