"El ligero dulzor de la remolacha contrasta con la intensidad de la naranja y el salado de las aceitunas, creando un plato inusual y delicioso". Así describe el chef Ottolenghi esta ensalada en su libro "Plenty", y yo lo corroboro. Otra maravilla de ensalada y ya he perdido la cuenta :)
En la receta original se recomienda el uso de aceitunas secas y arrugadas, que han madurado durante más tiempo en el árbol y son algo más saladas y contundentes. Las típicas griegas o turcas, diríamos. Coincide que nos habíamos traído aceitunas de ese tipo de Turquía, de nuestro viaje de Semana Santa, y me han venido al pelo. Si no tenéis, unas normales también valdrán pero hay que reconocerlo, éstas quedan de escándalo! Buscadlas de este tipo si podéis. Hacedme caso, merece la pena!
Para 2 raciones generosas o 3:
INGREDIENTES
PREPARACIÓN
- Cuando se hayan enfriado las remolachas, las pelamos y las cortamos en gajos, si son las alargadas, las que yo tengo aquí, o el rodajas si son las redondas.
- Deshuesamos las aceitunas con la ayuda de un cuchillo o con un deshuesador (se llama así?). Por fin tuve ocasión de estrenar otro de mis regalitos de Navidad :)
- Cortamos la endivia en tiras, la lavamos y escurrimos bien y la mezclamos en un bol con el perejil picado y la cebolla cortada en tiras finas. Colocamos la mezcla en una fuente.
- A continuación, colocamos por encima los gajos de remolacha.
- Lista para comer. Qué ensalada tan rica, con un interesante contraste de sabores, muchas vitaminas y un color precioso. Os va a encantar seguro!
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