
Es inevitable. Cuando acaban las fiestas navideñas nos entran los remordimientos de conciencia. Siempre llegamos a la misma conclusión: hemos comido mucho, demasiado; hay que poner freno a esto. Entonamos un sonoro mea culpa para que nos oigan nuestros familiares y decimos, para que conste en acta, que la próxima vez no caeremos en el mismo error. Comeremos con mesura y para demostrar nuestro firme propósito empezaremos con una simple y depurativa ensalada de remolacha y granada acompañada de una vinagreta.
PARA LA VINAGRETA
PREPARACIÓN DE LA VINAGRETA
