Hay algo mágico en ese momento justo antes de comer, cuando llega el primer plato a la mesa y todos nos inclinamos para probar. No es lo mismo un menú corrido que esos aperitivos que generan conversación, que invitan a alargar la sobremesa. Son esos bites que hacen que la comida sea un evento, no solo una necesidad.
Las tapas tienen ese don especial: funcionan igual en una cena entre amigos que en un evento familiar. La clave está en no complicarte demasiado. La mayoría de estas recetas se pueden preparar con antelación, lo que te deja libre para disfrutar sin estar pegada a los fogones. Es cocina inteligente, sin sacrificar sabor ni presentación.
Te traemos desde clásicos que nunca fallan hasta propuestas más elaboradas que te sorprenderán. Hay para todos los gustos: opciones crujientes, rellenas, ligeras, contundentes. Lo que todas tienen en común es que son imposible dejar de comer una cuando empiezas.
Un clásico que no pasa de moda por algo. Aquí aprenderás a conseguir ese punto exacto de cremosidad por dentro y ese dorado irresistible por fuera, combinando dos ingredientes que se entienden a la perfección.

Gambas rebozadas que quedan crujientes y jugosas en el punto exacto. Te sorprenderá lo fácil que es hacerlas en casa y cuánto mejor saben que las del bar.

Los mejillones rellenos de bechamel son una de esas tapas que parecen más complicadas de lo que realmente son. Un repaso por la técnica para que salgan perfectos cada vez.

Una opción elegante y rápida de preparar. Todo lo que necesitas saber sobre los canapés para que queden vistosos y sabrosos sin depender del horno.

Aquí verás diferentes rellenos que transforman una masa brisa en el comodín perfecto para cualquier ocasión. Desde opciones vegetales hasta combinaciones con proteína.

Un tempura ligero y crujiente que hace que la berenjena brille. Descubre cómo conseguir ese rebozado perfectamente dorado con truco incluido.

La tortilla española reimaginada como pincho. Una forma diferente de servir un clásico que funciona en cualquier reunión y casi se come sola.

Alitas jugosas y sabrosas con un adobo que las hace irresistibles. Sencillas de preparar y siempre son lo primero que desaparece de la bandeja.

Estas recetas tienen algo en común: son todas excusas para juntar gente alrededor de una mesa y disfrutar. Empieza por las que te apetezcan más y ve improvisando según lo que tengas en la nevera. La mejor tapa es la que haces con ganas.