
Mirad que tiernos. Parecen dormidos sobre una cama, bien arropados, envueltos con una mantita de jamón cocido y por encima un cubrecamas de salsa bechamel ligera. Y por si todavía tuviesen frío, unos minutitos en el horno acaban con sus temblores. Están para comérselos. Hacer este plato de espárragos con jamón cocido es lo más sencillo del mundo. Podíamos haber utilizado espárragos de lata, pero ahora que estamos en plena temporada sería un error no aprovechar éstos, totalmente naturales, que nos han mandado unos amigos desde Cadreita, Navarra, y que tienen una calidad extraordinaria. Sólo hay que verlos. Da pena despertarlos.
El éxito de este plato tan sencillo radica en escurrir bien los espárragos para que no suelten agua. Para ello se ponen sobre 3 ó 4 hojas de papel de cocina y se cubren con otras tantas hojas. Conviene cambiar el papel varias veces.
