¡Amo los vegetales!
Me encantan los colores, los aromas y los sabores que aportan los vegetales a las comidas. Desde que soy vegetariana disfruto muchísimo más cocinar y sobre todo comer ¡jaja! . Cuando aprendemos a comer de forma más consciente, acoplándose a nuestra filosofía de vida, las cosas comienzan a tomar cuerpo y armonía en un todo.
Muchas veces o la mayoría de las veces comemos “por comer” cuando realmente debemos comer para alimentar nuestro templo, si el cuerpo físico en el que habitamos es nuestro templo y debemos cuidarlo como tal, debemos darle lo que necesita, cuando lo necesita y como lo necesita.
El universo es tan sabio que nos brinda un sinfín de alimentos llenos de nutrientes, vitaminas, minerales, en fin todo lo que necesitamos para mantenernos en pie, fuertes, sanos y también felices. Porque la verdad, es que comer algo rico siempre da emociones, esa felicidad de instantes o esa tristeza de que se acabará el plato.
Los espárragos han sido mis aliados como fuentes de fibra ayudando a mantener mi sistema digestivo, hay estudios que comprueban que poseen oligoelementos que ayudan activar la circulación, gran cantidad de vitaminas del grupo A, C, y vitaminas del grupo B que nos ayudan a tener el cerebro más activo y sano.

Características
¿Qué uso?
¿Cómo hago?
Y el paso a paso aquí:




Si no tienes sésamo negro puedes usar sésamo blanco o el que tengas a mano, si no tienes anacardos puedes usar nueces aunque para platos salados yo prefiero los anacardos crudos. Si no tienes limón puedes usar naranja pero en menor cantidad.
Conciencia y coherencia con lo que hacemos y lo que queremos