Hace unos años, si le decías a alguien que ibas a hacer pan con espelta, te miraba como si hubieras inventado la rueda. Hoy? Es lo más normal del mundo. Este cereal milenario ha pasado de ser cosa de tiendas bio raras a encontrarlo en cualquier supermercado decente, y la razón es simple: la gente ha descubierto que no solo sabe mejor, sino que además digiere de maravilla.
Lo interesante es que no se trata de una moda pasajera. Cuando empiezas a cocinar con ella, entiendes por qué nuestras abuelas (bueno, las abuelas de hace varios siglos) no paraban de usarla. Tiene un sabor ligeramente dulce y una textura que hace que tus panes, galletas y bizcochos salgan diferentes, más interesantes. El consejo que te doy: empieza por recetas sencillas, como un pan básico, antes de meterte en experimentos complicados.
En estas páginas te mostramos desde panes caseros que te sorprenderán hasta dulces que no imaginabas que podían llevar este cereal. Hay opciones para todos: si eres de panificadora, si prefieres hacerlo a mano, si te va lo salado o lo dulce. Toma nota.
La combinación de dos cereales clásicos que se potencian mutuamente. Ideal si buscas un pan rústico y sabroso sin complicaciones.

Aquí verás cómo este cereal convive a la perfección con sabores cítricos y chocolate, creando galletas crujientes y deliciosas.

Todo lo que necesitas saber sobre cómo endulzar sin azúcar blanco, combinando panela con la suavidad de este cereal.

Un repaso por la clásica mezcla de dos granos históricos que te dará un pan denso, nutritivo y con carácter.

Te sorprenderá lo bien que encajan los frutos secos y las semillas con este cereal, creando un pan crujiente por fuera y tierno adentro.

Descubre cómo la harina de este cereal da una miga más esponjosa a este postre clásico, sin necesidad de azúcares refinados.

Aprende a hacer un pan de verdad en apenas minutos, perfecto para esos días en que la pereza te gana pero quieres comer algo casero.

Una propuesta sofisticada que demuestra que este cereal no solo es pan: aquí se convierte en algo delicado y especial.

Como ves, este cereal ofrece mucho más de lo que parece a primera vista. No es solo para pan integral aburrido: pruébalo en galletas, en repostería, solo o mezclado con otros cereales. Una vez que le cojas el gusto, te preguntarás cómo cocinabas sin él.