Hoy tengo un cuento para ti, érase una vez un pobre pastor que vivía en un pueblo de las montañas. Era tan pobre que no podía alimentar a sus hijos y la familia se acostaba en ayunas con harta frecuencia. Una noche, él tenía tanta hambre que soñó con la ciudad del pan y de la prosperidad. Decidió que se trasladaría a la ciudad a hacer fortuna. No esperó ni un minuto; preparó un hatillo con sus cosas y se puso en camino hacia la ciudad. Anduvo hasta allí, buscó trabajo y para ello habló con todos los comerciantes, constructores, panaderos, cocineros y guardianes. Suplicó que lo contrataran, pero nadie quiso hacerlo. Cómo iba a hacer fortuna? Una semana después aún no había encontrado nada. Tenía el estómago más vacío que nunca y se sentía más solo de lo que podía haber imaginado. Estaba cansado y, al caer la noche, entró en una iglesia y se tumbó en el suelo con la intención de dormir. Pero en mitad de la noche unos guardias lo despertaron, lo golpearon y lo metieron en la cárcel. Compareció ante un juez, quien le preguntó por qué había entrado en la iglesia. El pastor le habló del sueño, pero el juez no se inmutó y lo condenó a tres días de cárcel. “Los sueños son cosa de tontos” dijo el juez. “Justo anoche soñé con un tesoro enterrado en las montañas, en un campo en el que dos almendros, dos robles y un álamo dibujan sombras que parecían las de hombres bailando. Acaso ves que abandone mi trabajo y me lance a la búsqueda de ese tesoro soñado?” El pastor cumplió las tres noches de cárcel y cuando lo soltaron emprendió corriendo el camino de regreso a su casa y buscó aquel lugar familiar donde dos almendros, dos robles y un álamo dibujan sombras que parecen las de hombres bailando, era el campo donde había llevado a pastar a sus ovejas durante años. Desenterró el tesoro y se convirtió en un hombre rico. Alimentó por fin a su familia y pudo acostarse todas las noches saciado y satisfecho. Y qué te parece si nosotros preparamos para cenar:
ESPINACAS, SETAS, POLLO Y 4 QUESOS
(con su base)
Ingredientes:
1 bolsa de queso rallado (4 quesos)
1 manojo de espinacas frescas.
½ pechuga de pollo cortada en trocitos.
20 setas de cardo (u otra variedad) frescas.
¼ vaso de vino blanco seco.
½ cebolla.
Pimienta negra recién molida.
Sal (opcional)
Aove (cantidad necesaria)
Elaboración:
En una sartén ponemos un poquito de aceite y ahí pochamos la cebolla a fuego medio- bajo, cuando esté blandita añadimos el pollo y lo cocinamos unos minutos (como está muy picado, se hará enseguida), echamos las setas, removemos, salpimentamos y vertemos el vino blanco, dejamos cocinar unos 10 minutos a fuego no muy fuerte.
Precalentamos el horno a 180º, calor abajo y aire.
Untamos con una brocha los recipientes donde vayamos a poner nuestras bases de mini pizzas, para hacer unos “cestillos” donde colocaremos el relleno de nuestra cena.
Colocamos encima las bases de mini pizzas.
Rellenamos con las setas y el pollo y encima colocamos las espinacas.
Cubrimos con los cuatro quesos rallados y metemos al horno, unos 15 minutos, hasta que la masa esté hecha y el queso fundido.