
Llueve y hace frío, apetecen platos calentitos, reconfortantes y llenos de sabor. De esos con los que te tienes que privar mojando en la salsita si no quieres quedarte sin pan.
Este estofado de ternera tiene todo eso y más. Es una versión de un plato de "Gordon Ramsay" con algunos cambios, principalmente la naranja por mandarina. El resultado de una buena carne casera cocinada a fuego lento con el resto de ingredientes es un sabor diferente y delicioso. Me encanta el gusto a mandarina que aporta lo que te hace pensar por momentos que estás disfrutando de esta fruta en el postre.
Aunque cociné alguna vez pollo con cítricos la ternera es la primera vez que lo hago, pero no será la última, eso seguro.
Como todos los estofados es ideal para preparar con antelación. El sabor y la textura de la salsa ganan muchísimo.
Nosotros lo acompañamos de puré de patata y zanahoria, sobró un poco y lo repetimos al día siguiente con arroz en blanco. Con unas patatas fritas añadidas a la cazuela en el último momento estará de rechupete también.
Gremolata:
Para acompañar:
PREPARACIÓN:
Dorar la carne en una cazuela con un poco de aceite por todos lados. Reservar.
En la misma cazuela pochar la cebolla picada menuda, los ajos laminados y la zanahoria en dados. Añadir el tomate rallado y pochar un par de minutos más.
Introducir de nuevo la carne, el zumo de mandarina y el vino raspando el fondo para recoger todos los jugos. Dejar evaporar el alcohol.
Añadir el caldo. Cuando hierva salpimentar y dejar cocinar a fuego lento sobre hora y media.
Para la gremolata ponemos en un mortero la ralladura de mandarina con el perejil, el ajo, sal y pimienta. Machacamos ayudándonos de un hilo de aceite.
Servir el estofado calentito con la gremolata por encima, acompañado de puré de patatas y zanahoria.