
Me entraron ganas de hacer un dulce pequeñito, que engordase lo mínimo, y se me ocurrió hacer unos financiers, pastelitos cuya base es la almendra molida, y que deben su origen a los financieros que se movían a principios del siglo pasado por la Bourse de París y que se los zampaban sin parar como quién compra empresas en apuros.
"Ya está", me dije. "Para inspirarme, nada mejor que acercarme a la Bolsa de Madrid y ver qué desayunan los magnates de las finanzas españolas". O sea, que me acerqué a las cafeterías próximas al sancta sanctorum del Ibex-35 y ¡oh sorpresa!, todo el mundo pedía una cafelito y unos churros. Aquellos personajes no podían ser financieros de ninguna de las maneras. "!Claaaaaro!", exclamé. "¡Si todos los financieros están desfilando por la Audiencia Nacional!". Pues para allá que me fui. En los bares próximos a la Audiencia Nacional, lo que más abundaba era gente uniformada que desayunaba el consabido cafelito y unas porras. Lo de pedirse unas porras era por no hacer un feo a la que llevaban colgando del costado, hermanada con una pistola. "Hay que ir a los orígenes, hay que viajar a la Bourse de París", pensé. Dicho y hecho. Pero en las cafeterías cercanas a la Bolsa, los financieros pedían un café-au-lait y un croissant para desayunar. Nadie pidió esos pastelitos de almendra en forma de lingote de oro que habían vuelto locos en su día a los inventores del capitalismo. Decididamente, los tiempos estaban cambiando, pero a peor.
ALMÍBAR:
* Hemos utilizado concentrado de fresa, pero hay infinidad de sabores. Con arreglo al sabor elegido así será el fruto que pongáis de adorno o, sencillamente, sin ningún sabor añadido y adornados con una almendra.
