Por eso cuando encontré esta receta supe de inmediato que la iba a hacer. Porque este postre maravilloso y de origen francés no es más que un pastel de crema pastelera horneada.
Pero no así de simple, este flan, que en realidad no lo es, lleva una base de masa quebrada que se integra perfectamente en el postre y lo hace aún más singular.
No puedo deciros de donde saqué la receta, lo siento, la copié a mano hace unos meses y no puse la fuente original.
Comenzamos enmantequillando un molde desmoldable (el mio es de 20cm) y forrando la base y los laterales con la lamina de masa quebrada. Mantenemos en la nevera mientras hacemos el relleno.
El relleno es muy sencillo si usamos la thermomix, todos los ingredientes al vaso y programar 10 minutos, 90º y velocidad 4. Si no tenemos thermomix, batiremos todos los ingredientes con una batidora hasta tener una crema sin grumos. La vertemos en un cazo grande y calentamos a fuego suave sin dejar de remover hasta que veamos que espesa.
Vertemos la crema pastelera sobre el molde forrado con la masa quebrada y alisamos la superficie. Llevamos al horno precalentado a 180º con calor arriba y abajo durante una hora, veréis que la parte superior se infla y luego se hunde ligeramente, es normal. También veréis como la superficie se dora en exceso y se forma como una película que si queréis se puede retirar sin problema. Dejamos enfriar y guardamos en la nevera hasta el dia siguiente, así cogerá consistencia.
Antes de servir espolvoreamos con azúcar glass.