
Buenos días, ¿qué tal ha ido la semana?
¿No os pasa que el año pasado enero se os hizo eterno y este año está pasando súper rápido? También es cierto que el 2021 ha empezado por todo lo alto. 
La receta que os traigo hoy es otra de las que hice en navidades. Desde hace unos años el día 1 de enero mi padre hace rissoto para comer así que este año quería hacer un entrante que fuera en la misma línea. Pues toda la mañana hizo sol y cuando saqué la focaccia del horno y le iba a sacar las fotos se puso súper nublado. Así que nada, pobres de nosotros que tuvimos que hacer un esfuerzo y comer otra focaccia a los pocos días. 
Aunque esta segunda vez no me quedó tan bien la masa, aunque mi familia dijo que estaba igualmente muy buena. Creo que la horneé un poco menos de tiempo por lo que no estaba tan crujiente y la levadura que tenía en la nevera estaba un poco vieja así que no quedo tan esponjosa como la primera vez, en las fotos se puede ver que ha quedado un poco compacta la masa aunque al comerla no lo parecía. 
Con esta receta me han entrado otra vez ganas de hacer pan, desde que empecé a trabajar en la panadería creo que no he hecho pan salvo alguna focaccia o alguna pizza así que creo que pronto veréis por aquí alguna receta más. Además mi hermana se muda en unas semanas así que creo que voy a volver a hacer masa madre. 
En el blog ya tenéis la receta de esta Focaccia de Aceitunas Negras y es muy parecida a esta, al final la masa es un poco base y la podéis modificar un poco a vuestros gustos. Yo ya tengo otra receta en mente.