La noche anterior a la preparación poner a remojar los frejoles en un bol grande con abundante agua. Al día siguiente, pelar los frejoles y ponerlos a cocinar en una olla con agua que los cubra y el hueso de jamón de pierna. Al dar el primer hervor, escurrir el agua y volver a llenar la olla con agua caliente. Respetar esto, ya que si se añade agua fría los frejoles se pasmarán y endurecerán. Dejar al fuego hasta que los frejoles estén cocidos y se deshagan. Retirar la olla de la hornilla y escurrir el agua. Batir la mitad de los frejoles y luego mezclar con el resto. En una sartén calentar el aceite sobre fuego medio y dorar la cebolla y el ajo por 10 minutos. Luego agregar el ají mirasol, dorar por 5 minutos y añadir el ajonjolí tostado. Condimentar con sal y pimienta. Incorporar el sofrito de cebolla a los frejoles. Probar y rectificar la sazón si fuera necesario. Remover bien y cocinar sobre fuego lento hasta que la preparación espese. Agregar el ají amarillo asado, dejar reposar y servir con un chorrito de aceite de oliva por encima y la salsa criolla. Salsa criolla Colocar en un bol la cebolla cortada en pluma, el ají limo, las hojas de culantro y el jugo del limón. Sazonar con sal, remover bien y servir.