Icono de la cocina italiana, la frittata viene a ser el equivalente a nuestra tortilla, siendo la diferencia más notable la técnica de cocción, que en la frittata es doble: se cuaja la base al fuego y la superficie se acaba gratinado al horno. Para mi pinche es también su mayor ventaja, no hay que darle la vuelta!!!, con lo que se elimina el riesgo de que se caiga o se rompa.
Acepta, como la tortilla, cualquier combinación de ingredientes que se os ocurra. Hoy hemos combinado el otoñal sabor de las setas con espárragos trigueros para crear una base de bosque, con el contrapunto marino de unas colas de gamba roja, garantía todo ello de que el plato quedará limpio.

Ingredientes
6 huevos
250 g de camagrocs (rebozuelos)
300 g de espárragos trigueros
200 g de colas de gamba
1 cebolleta tierna
50 g de queso parmesano
sal, pimienta negra
aceite de oliva
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Preparación
Lavar y cortar, en trocitos pequeños de un centímetro aproximadamente, los espárragos, desechando previamente la parte más fibrosa del tallo.
Limpiar y trocear, al mismo tamaño, la cebolleta tierna.
Limpiar las setas de tierra y restos vegetales.
Pelar las gambas y reservar las colas (las cabezas y cáscaras pueden utilizarse en otras preparaciones, por ejemplo para hacer un sabroso fumet de gambas).
Rallar fino el queso parmesano.
En una sartén al fuego calentar 2 ó 3 cucharadas de aceite de oliva y pochar ligeramente la cebolleta y los espárragos. Añadir las setas, dar un par de vueltas y retirar del fuego.