Si hay algo que te hace saber que el verano se ha ido es ese momento en que ves los escaparates de frutería llenos de granadas, caquis y membrillo. De repente, la cocina huele diferente, más acogedora, con esos tonos rojizos y naranjas que invitan a encender el horno. No es casualidad: cuando llega septiembre, la naturaleza nos regala una cosecha que parece diseñada específicamente para postres y conservas.
Estas frutas de temporada son mucho más que bonitas. Son sabrosas, duran más en casa que las de verano y, en serio, te cunden. Una sola granad te da para varias recetas, y el membrillo o el caqui tienen esa versatilidad que hace que tu despensa se transforme casi sin darte cuenta. Además, cuando cocinas con lo que es temporada, todo sale mejor y más barato.
Aquí tienes todo lo que necesitas: desde recetas dulces que te harán quedar bien en cualquier comida, hasta los secretos para elegir bien en la frutería y aprovechar cada pieza al máximo.
Una combinación clásica que funciona siempre. La miga de almendra absorbe los jugos de la fruta y la miel deja ese toque dorado que hace que cualquier postre parezca salido de una pastelería de verdad.

Todo lo que necesitas saber sobre cómo hacer este postre irresistible si buscas opciones más ligeras. La textura crujiente del topping contrasta perfectamente con la fruta caramelizada.

Aquí verás ideas para esos días de septiembre en los que aún te sientes entre verano e otoño. La fruta de transición tiene un punto intermedio perfecto para repostería delicada.

Un repaso completo sobre esta joya roja que asusta a muchos a la hora de usarla. Una vez que sabes el truco para extraer los granos, no hay quien la detenga.

Te sorprenderá descubrir que esta fruta es mucho más que un ingrediente. Su forma y color las hacen perfectas para crear centros de mesa que funcionan como decoración y como comida.

Hay caquís y caquís, y el punto de maduración lo cambia todo. Descubre por qué a veces pone la boca como terciopelo y otras veces tienes que esperar días a que esté en su punto.

Mucho más versátil de lo que parece. Aquí verás cómo usarla más allá del bol de frutas: en tartas, en salsas para carnes, incluso en confituras que acompañan quesos.

Esta fruta necesita tiempo y paciencia, pero el resultado es tan reconfortante que merece la pena. Aprende a cocerlo hasta conseguir ese punto de mermelada densa y brillante que te hace volver al plato.

Si empiezas ahora mismo con estas frutas, acabarás octubre con la despensa llena de tartas, confituras y buenos recuerdos de tardes cocinando. El otoño en la cocina tiene ese punto nostálgico que nos encanta.