
Estas galletas generalmente tienen forma humana.
Se comenta que todo empezó en la corte de Isabel I de Inglaterra en el siglo XVI, parece ser que la reina las regalaba en una forma parecida a ella a las visitas importantes.

Tenía muchas ganas de elaborarlas y probarlas ya que no sabía ni cómo sabían.
Así que -con miedo por estar especiadas, como me pasó con el bizcocho de zanahorias-, me puse manos a la obra.
Tenías que haber visto mi cara antes de hincarle el diente -la pruebo, o no la pruebo..., mira que si sabe mucho a especias-...
¡Pero si están buenísimas!, ¡qué sabor más característico tienen!.
Las comimos en la sobremesa de una reunión familiar y gustaron mucho, sobre todo encantaron a los niños que era mi gran temor.
Suelen elaborarse para Navidades, pero yo no he querido esperar tanto para hacerlas y disfrutar de esta rica galleta.
Las volveré a hacer muchas veces más porque me encantaron.
Hice un agujerito en la masa y luego pasé un cordel para regalarselas a los niños.
Queralt dijo que la colgaría al lado de su camita y si por la noche le entraba hambre, le daría un bocado, buena reflexión ¿verdad?
INGREDIENTES PARA 20-25 GALLETAS (dependerá el molde utilizado):
4 cucharadas de miel de linaza.
300 gr. de harina de repostería, más extra para espolvorear.
1 huevo.

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RECETA
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