
Me encantan las galletas blanditas, me viene de niña de cuando mi abuela guardaba una caja que a mí me parecía enorme de galletas maría en la despensa de su casa y, una vez abierta con el paso de los días iban tomando una textura blandita, ligeramente húmeda, muy alejada de la textura crujiente de las galletas recién abierta la caja.
Y no es fácil encontrar ese tipo de galletas, ni tampoco me parece lo mismo cuando ahora dejo los paquetes al aire intentando que adquieran un sabor difícil de conseguir, porque ya no llevan aparejada la emoción de abrir la puerta de la oscura despensa mientras buscas el interruptor de la luz, pensando que habrá cuando por fin se ilumine.
Por eso deseaba tanto hacer unas galletas como estas, ligeramente crujientes por fuera, pero solo lo justo, blanditas por dentro y con esa textura que se deshace en la boca mientras el delicioso sabor y el aroma de la vainilla inundan tus sentidos. Y es que estas galletas de maicena son tan fáciles de hacer y se preparan en tan poco tiempo que seguro las harás mas de una vez.
Galletas de maicena
Preparación de las galletas de maicena:
Vamos a tener los ingredientes a temperatura ambiente desde un rato antes. Ponemos la mantequilla en un bol con el azúcar normal y el azúcar de vainilla y la removemos hasta que está medio derretida, si es necesario la ponemos unos segundos en el microondas.
Es muy importante que la mantequilla y el azúcar queden muy bien mezclados. Cuando lo tengamos añadimos el huevo y lo movemos hasta que esté perfectamente integrado. Podemos utilizar un tenedor o unas varillas manuales.