
Unas galletas riquísimas muy suaves e ideales para regalar, poner con un café, té sencillamente darse un capricho. También en invierno con los niños en casa nos pueden ayudar y pasar un buen rato.
Estas galletas se elaboran con el horno a baja temperatura para que el color de la masa no se vuelva oscuro y se quede muy claro. Su textura es compacta y se desmiga al romperla. Se denominan shortbread debido a su alto contenido de grasa, dado que la palabra short proviene del término culinario inglés shortening que se aplica a las grasas vegetales o animales empleadas para elaborar masas quebradizas.
El shortbread se presenta de tres formas: un gran círculo, que se divide en segmentos tan pronto como se saca del horno (petticoat tails); galletas redondas individuales (shortbread rounds); o rectangulares de ¾” o 2 centímetros (fingers) (dedos). La pasta es muy consistente para que conserve su forma durante la cocción. Las galletas están decoradas a menudo con los dientes de un tenedor antes de ser metidas al horno, también se pueden decorar con un sello.
Este es el sello que he utilizado para las galletas, yo lo compré en Amazon pero es fácil de encontrar
Sellos y Guías
Preparación:
PD/ No es imprescindible hacer las galletas con el sello o con las guías, simplemente con un cortador de galletas o un vasito quedan genial.