Me estoy dando a las hierbas... Yo que soy ultra partidaria de la medicina, no sé cómo llamarla, la medicina-medicina, la de los medicamentos, las radiografías, las batas blancas y los antibióticos, a estas alturas de mi vida me veo en los herbolarios. Mal pensados, que con lo de las hierbas seguro que alguno ha pensado que me he puesto a cultivar marihuana. Mi pobre plantita del tendedero no es eso, de verdad...
Y es que con esta edad que ya tengo, no pensaba yo que los achaques iban a hacerse patentes de forma tan despiadada, pero lo han hecho, y voy de un resfriado en otro y ahora tengo unos dolores de riñones que me veo con garrota 20 años antes de los que esperaba. El caso es que un día, comentando lo de las faringitis sin tregua me dijo que la miel es buenísima. Pero no como estamos acostumbrados, así en el vasito de leche o en la infusión con limón. No, a cucharadas, así a palo seco, que rasque por la garganta y si es buena de estas espesas y oscuras, mejor. Y óiganme, que me funciona! Otro día me dice el profesor de pilates que el jengibre infusionado sirve para descongestionar y ayuda a entrar en calor. Y aquí estoy yo llegando a casa los días más fríos del año con los dientes rotos de castañetear y haciéndome infusiones de jengibre. Pues óiganme más, creo que hasta he ahorrado en calefacción (esto convierte a esta infusión en el enemigo público número uno de Despeñaperros para abajo de mayo a septiembre pero se puede seguir usando sin riesgo alguno en Soria y Burgos durante todo el año)
Y ahora está mi última experiencia con la medicina, llamemos ortodoxa: desde hace 4 meses tengo un dolor tremendo en la zona lumbar. He visitado al traumatólogo en 4 ocasiones. Me ha hecho 3 radiografías, 2 resonancias magnéticas, me ha recetado toneladas de ibuprofeno, y me ha hecho análisis para descartar que tenga una enfermedad reumática. En estos 4 meses y toda esta sucesión de pruebas, el tipo me ha visto sentado desde su lado de la mesa. Ni me ha explorado, ni me ha dicho señálame dónde te duele, ni mueve la pierna así para ver si te duele, o ponte de pie, o explícame el movimiento en el que te molesta, o déjame ver si está inflamado... Nada. Se limita a mirar los resultados de las pruebas y a decirme que estoy como una rosa. Sí, ya, estoy como una rosa, pero COJA. Pues nada, que ya se me pasará, que igual es que me tengo que poner un alza en un zapato porque tengo una pierna más larga que otra. ¿PeRRRRdóooooon?? ¿Que sin mirarme siquiera resulta que ha visto que tengo una pierna más larga que otra? ¿Cuál es la corta? ¿O la larga? ¿O es que va a echar a cara o cruz en qué pie me pone el alza? Cara! En la izquierda! O también puede ser que una pierna me mida 75 centímetros menos que la otra y claro, no le haya hecho falta explorarme para diagnosticar mi cojera, pero entonces ha tardado 4 meses en verlo...
Así que me he aventurado a la medicina menos convencional y me he ido a un osteópata. En dos sesiones me ha quitado el 80% de la intensidad del dolor. DOS sesiones. A partir de ahora creo en todo tipo de terapia alternativa que me queráis sugerir y por supuesto le he pedido al halcón de mi traumatólogo que me dé toda la información de mi historial que me voy a ir a otro a ver si da con el origen del 20% de dolorcillo que me queda. Tras este rollo os cuento que con estas galletas participo este mes en el reto El Asaltablogs en el que me ha tocado descubrir la cocina del blog Gallecookies. Tiene muchíiiiiisimas recetas todas ideales. Tengo un montón guardadas en mi lista de pendientes pero cuando vi estas me parecieron una forma ideal de recoger un poco el poder medicinal que he descubierto en el jengibre y la miel últimamente.La canela no sé qué poder medicinal tiene, me suena que es estimulante, y un poco de marchita tampoco viene mal, que no todo va a ser Peace&Love, vamos a darle a la cosa de las hierbas también un poco de Rock"n Roll. La receta de Gallecookies la podeis ver en este enlace. Os dejo con la mía que he adaptado ligeramente para nuestros gustos pero que es en esencia muy parecida.
Ingredientes 225 g de harina de repostería 100 g de azúcar 2 cucharaditas de levadura química (Royal) 2 cucharaditas de bicarbonato Una pizca de sal 1 cucharadita de jengibre molido 1/2 cucharadita de canela molida 100 g de mantequilla 100 g de miel de buena calidad, ecológica a ser posible Azúcar para espolvorear
Preparación Precalentar el horno a 180ºC En un bol mezcla harina, azúcar, levadura, bicarbonato, sal, canela y jengibre. Añade la mantequilla fría y cortada en cubitos y ve incorporándola a la masa frotando con los dedos o con un tenedor o un pastry cutter. Cuando esté, añade la miel y mezcla todo bien con una cuchara de madera o una espátula. Con esta masa haz pequeñas bolitas, y rebózalas en azúcar. Ponlas separadas en una bandeja de horno forrada con papel sulfurizado y aplástalas con suavidad con un tenedor para hacerles el dibujito. A mí me gusta que queden gorditas. Estas cantidades te darán para dos bandejas pero todo va a depender del tamaño del que hagas tus bolitas. Hornear durante unos 10-12 min. Vigila que se doren pero no demasiado porque sino se endurecen mucho. Ten en cuenta que al enfriarse se endurecen más, como todas las galletas. En cuanto se puedan tocar (unos 2 min) pásalas a una rejilla para que terminen de enfriarse.
Según cómo sea el COJO o la COJA, la cosa puede que no esté tan mal...