Estamos a la puerta del verano pero parece que el mal tiempo ha querido abrirle paso, así que antes de que llegue el calor con fuerza, vamos a seguir disfrutando de los platos de cuchara, como este guiso de legumbres. Aunque tengo que decir, que en mi casa, legumbres comemos todo el año, incluso en verano, bien sean guisadas o en ensaladas, para mi no tienen estación.
La receta de hoy es muy especial por la calidad de sus ingredientes, sobre todo de los garbanzos, ya que son de Fuentesaúco, de donde se dice que son únicos en todo el mundo, y además tienen indicación geográfica protegida de la provincia de Zamora, en la comunidad autónoma de Castilla y León.Estos garbanzos los compré en el mismo Fuentesaúco durante un viaje que hice recorriendo Castilla y León. Paramos para comer, y disfrutamos tanto del guiso de garbanzos que nos sacaron, que hablando con el dueño del restaurante le comenté lo tiernos y sabrosos que estaban, y fue cuando me dijo que ese era el pueblo de los mejores del mundo, le compré un kilo para probarlos, y os aseguro que es cierto.....
Estos garbanzos son de un tamaño medio a grande, de un color claro y cremoso.
Los he cocinado de diferentes maneras y siempre se mantienen íntegros y enteros durante la cocción, para deshacerse luego en la boca y dejar un sabor increíble cuando te los comes.
Hoy los vamos a preparar de una manera sencilla y tradicional, con pocos ingredientes, pero quedando un plato delicioso, muy nutritivo y rico en proteínas.