Me encantan, no, lo siguiente, me pierdo por un cucurucho de garrapiñadas, y como siempre hemos tenido almendras en casa, pues que mejor que 100% caseras; Pero como comentaba en una de las entradas anteriores todas las recetas tienen su historia/recuerdos y ésta no podía ser menos. Hace como 20 años (ya se que son muchos) hacer caramelo en casa hecho por mi dejó ser un hecho, pedía ayuda o simplemente lo compraba.
Pues eso, hace la tira de años preparando mis garrapiñadas para Navidad, mis hijas que eran unas renacuajas llamaron mi atención y al girarme mientras removía me pase por encima de la mano que sujetaba la sartén las almendras con su correspondiente caramelo en ebullición, ya os podéis imaginar la quemadura, o mejor no os la imaginéis, todas las navidades con curas diarias, y se acabo para mi hacer garrapiñadas en casa. Llevo varios años queriéndolo intentar, y al final mi hija, me propuso quitarme el miedo al caramelo (siempre y cuando se esté en lo que se está haciendo), y ... prueba superada! concentrada en lo que hacía, no lo siguiente, vuelven a casa por Navidad las mejores garrapiñadas del mundo mundial.
Ingredientes:
1 vaso de almendras crudas sin pelar
1 vaso de azúcar
1/2 vaso de agua
Las cantidades son siempre las mismas da igual el tamaño del vaso que utilicemos, siempre en la misma proporción.
Elaboración:
"El éxito de que salgan bien es una cuestión de paciencia. Cocer lentamente las almendras con el agua y el azúcar sin dejar de remover y retirarlas del fuego cuando empiezan a caramelizar. Se pueden preparar con antelación y guardarlas en un bote o caja metálica bien cerradas."
* Por cierto son adictivas, como las hice para probar y publicar, se fueron en un plis, recién hechas, están buenísimas.