El calor parece que ya va haciendo notar su presencia así que un gazpacho fresquito siempre sienta de maravilla. Cuando yo era pequeña mi abuela hacía litros y litros de gazpacho casero, para mi madre, para ellos, para mi tía, vamos para toda la familia, así que en casa es tradición tomar gazpacho, y mucho. Mi madre, casi se alimenta sólo de gazpacho y ensaladas en verano.
Mi abuela, como muchas mujeres, hacía el gazpacho a ojo de buen cubero. Vamos que no tenía cantidades, ni lo pesaba ni nada. Pero le quedaba buenísimo. Así que esta no es la receta de mi abuela, porque a parte que la pobre ya con la demencia senil no se acuerda de casi nada, pues al no estar acostumbrada a pesar ni a una receta exacta, pues no le traspasó la receta a ninguna de sus hijas. Pero si os aseguro que esta receta queda igual de buena que la de mi abuela.

