El gazpacho es uno de mis platos españoles preferidos, podría comerlo a todas horas y no me cansaría, es tan nutritivo y refrescante que es una forma ideal de comer verduras durante los meses de calor, sobre todo aquí en el sur de España.
La porra antequerana y el salmorejo también me encantan, pero lo bueno del gazpacho es que queda muy rico sin pan y procuro evitarlo en la medida de lo posible, no por moda, sino porque no me sienta muy bien el gluten, especialmente el trigo y los productos procesados.
Normalmente suelo tomar el salmorejo como entrante o para cenar como plátano único cuando no tengo mucha hambre. A veces me lo tomo solo y otras le echo verduras troceadas por encima, un chorrito de aceite y un poco de pimienta negra. Para que esté en su punto, lo ideal es servirlo muy frío.
Consejos:
Cuánto más maduros estén los tomates, más rico estará el gazpacho. Si el ajo no te sienta muy bien, prueba a quitarle el germen o a sustituirlo por ajo en polvo, que es más digestivo. Otra opción es añadir ajos cocinados. También puedes echar otros vegetales como cebolla o pimiento rojo. Yo utilizo vinagre de manzana porque es muy saludable, pero usa el vinagre que más te guste o el que tengas por casa. No utilices aceites refinados, son más baratos pero no son buenos para tu salud. Puedes añadir menos aceite si quieres que el gazpacho sea más ligero.