Subiendo desde la Gran Vía, por Gregorio de la Revilla, nos encontramos con una esquinita en el corazón de Bilbao donde descansa este lugar (con perspectivas de convertirse en entrañable en poco tiempo). Lo que antes era Azulito ahora es Verde. Nuevo lugar en el que degustar el mejor pintxo del mundo (eso dicen ellos…). Y yo, que las he probado, doy fe de que son espectaculares.
El local nos da la bienvenida con una foto de la segunda Gilda más importante de la historia: Rita Hayworth. Un bar decorado en tonos verdes y marrones, que nos recuerda a la naturaleza, esa que nos regala productos maravillosos como estos.
Parte de sus lámparas son latas de conserva y además, dispone de una amplia zona exterior donde poder estar tan a gusto disfrutando de nuestro aperitivo. Un local moderno pero con ese carisma que tienen los sitios que siguen ofreciendo productos de siempre.
En este local podréis degustar numerosas variedades de Gilda. Desde la más clásica de anchoa hasta las más modernas con salmón. De hecho, no todas se llaman Gildas. A algunas las denominan “Botxos”. En cuanto a la bebida, también se han centrado en un producto de calidad: cervezas Ambar, vinos de Viña Pomal o Ramón Bilbao, vermús de Cinzano,…
Así que, con todas estas premisas, allí que nos fuimos a probar estos manjares.
Pedimos 4 Gildas/Botxos para poder probar varias. Por supuesto, no faltó la Gilda clásica de toda la vida, la de anchoa. También tuvimos la suerte de degustar el Botxo de salmón y queso, el de jamón y queso y la Gilda que lleva pulpo. Todas ellas servidas con su trocito de pan (pan de calidad) y un chorrito de aceite de oliva virgen extra. En nuestro caso, acompañamos las Gildas con un vinito y una cerveza.