No sabéis lo que me ha costado dar con esta receta... La cachorrita pequeña y el papá son adictos a los gofres y yo, empeñada como estoy en no consumir bollería industrial, compré una maquinita de gofres hace ya tiempo en una de esas ofertas del Lidl a las que nadie es inmune.
Pero no conseguía hacerlos como a ellos les gustan, y a la que me descuidaba, el papá volvía a comprar gofres embolsados para desayunar.
Hasta que hace unos días, hablando con mi amiga Katia, me pasó la receta que ella usa. Yo le he hecho algunas modificaciones, poca cosa, sobre todo adaptar la cantidad de azúcar, pero desde ya os digo lo que dice todo el mundo: el azúcar perlado es imprescindible para que los gofres sepan a gofre como los de la playa.
Supongo que se puede hacer en casa, aún no lo he investigado, pero yo la compré en Carrefur sin problemas, así que no prescindáis de ellos si queréis que los gofres sepan ¡¡a gofres de verdad!!
Receta de gofres belgas
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Se sirven calentitos con lo que más os guste por encima. Como sugerencia podéis usar sirope de chocolate casero, mermelada o tomarlos así solos porque ¡están buenísimos!
Y, si os sobran, se congelan perfectamente. Cuando los necesitéis o tengáis antojo de un dulce riquísimo, lo sacáis, lo metéis al tostador unos minutos y os lo coméis calentito como recién hecho.
¡¡Deliciosos!!
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