Si hace poco te comiste un plato de lacón con patatas y apenas probaste esa verdura verde y hojuda que lo acompañaba, te hemos pillado. Pero te damos una segunda oportunidad: los grelos merecen mucho más que ser un acompañamiento olvidado. Esta hortaliza de raíces gallegas tiene un sabor ligeramente amargo y mineral que, cuando la tratas bien, se convierte en algo adictivo.
La temporada alta es de octubre a marzo, justo cuando los días se acortan y el cuerpo pide comidas que reconfortan. Apunta esto: cuando compres, elige los tallos tiernos y las hojas de color verde intenso. Si los ves amarillentos o blandos, pasa de largo. Una vez en casa, guárdalos en la nevera dentro de una bolsa de papel, no más de tres o cuatro días.
Aquí te traemos un recorrido por las formas más deliciosas de cocinarlos, desde los clásicos gallegos hasta propuestas que te sorprenderán. Verás que hay mucho más allá del caldo.
El combo de toda la vida: la carne salada y el verdor amargo de la hortaliza son una pareja hecha en el cielo. Todo lo que necesitas saber para hacerlo perfecto en casa, sin complicaciones.

Cuando la sencillez es la mejor estrategia. Te mostramos cómo conseguir que dos ingredientes tan básicos se conviertan en un plato que da ganas de repetir.

Aquí verás cómo esta verdura se transforma en algo suave y elegante, perfecta para sorprender si tienes invitados o simplemente para darte un capricho entre semana.

Un repaso por la cocina tradicional gallega en su máxima expresión: un caldo reconfortante donde cada ingrediente tiene su razón de ser.

Te sorprenderá lo bien que funciona esta verdura dentro de una tortilla, especialmente si añades un buen chorizo de la tierra que le dé ese punto de sabor ahumado.
Una propuesta que eleva el juego: el bacalao salado encuentra su aliado perfecto en esta hortaliza. Descubre dos versiones para que escojas según el día.

La cocina gallega abraza la sofisticación francesa. Un plato que funciona tanto en una comida especial como llevado al trabajo al día siguiente.

Un recorrido más amplio donde esta hortaliza se cruza con otras verduras de temporada en propuestas que te ayudan a cuidarte sin perder el sabor.

Ya lo ves: hay vida más allá del lacón. La próxima vez que los veas en el mercado, coge un puñado y atrévete a experimentar. Tu paladar te lo agradecerá, y además, estarás honrando una tradición culinaria que lleva siglos en Galicia.