
Lo primero que tendremos que hacer es pelar los ajos y partirlos en laminas finitas. Lo mismo hacemos con el jamón serrano, lo partimos en cachitos pequeños.
Ahora echamos un chorrito de aceite de oliva a la sarten y empezamos a sofreír los ajitos, cuando empiecen a dorarse echamos también el jamón a la sarten.
Cuando ya veamos que tiene esta pinta (los ajitos ya dorados y el jamón ya hecho) echamos los guisantes por encima. A veeeerrrrrrr, primero hay que escurrirlos eh? no hay que echar el caldo de los guisantes en la sartén que si no, en vez de saltearlos los vamos a cocer. Y esa no es la receta de hoy...
¡Echarlos escurridos!
Ahora solo hay que rehogarlos en la sartén como 5 o 10 minutillos. Cuando veais que los guisantes empiezan a perder esa forma tan redondita que tienen bes el momento de sacarlos.
La foto no es muy buena, pero es que olían muy bien y se enfriaban!! A ver si un día que no tenga tanta hambre hago una receta mejor.... de momento... ¡que aproveche!