Por fin ha llegado el otoño a Málaga, huele a tierra mojada y algunos árboles empiezan a vestirse de tonos rojizos. Apetecen castañas y guisos, tés y mantita (viendo Mad Men) en el sofá.
Hace un par de noches llovía a cántaros y la mañana comenzó con una calma gris muy reconfortante. Con este tiempo me encanta escuchar la canción que te he dejado al final de la banda sonora de mi cocina: Para Elisa, de Bethoven.
El guiso otoñal vegano que te traigo hoy es como esta mañana tras la lluvia y como la canción: calma, reconforta y hace sentir de maravilla. Lleva un ingrediente secreto que apuesto que jamás adivinarías.
Esta receta la quiero dedicar especialmente a aquellos que siguen pensando que un guiso vegano es aburrido e insípido
Venga, va, vamos con la receta:
INGREDIENTES PARA EL GUISO VEGANO DE OTOÑO:
5 zanahorias
1/2 calabaza pequeña
1 boniato / batata
450 g de alubias blancas cocidas (te recomiendo cocer 1 k de una vez y congelarlas en bolsas por porciones)
1 diente de ajo
1 cebolla
1L y 1/2 – 2L de agua o caldo de verduras
1/2b cucharita de comino
1/4 cucharita de cacao puro en polvo
2 clavos
sal al gusto (recomiendo la sal marina ecológica)
Un poco de aceite de oliva virgen extra para el sofrito
Semillas variadas (de cáñamo, de calabaza, de girasol…)
PROCEDIMIENTO:
Hacemos un sofrito con el aceite, la cebolla picada, los clavos, el ajo (tras haberle retirado el germen) y un poco de sal.
Mientras se hace la cebolla, lavamos y pelamos la calabaza, el boniato y la zanahoria y lo cortamos todo en daditos más o menos iguales.
Cuando la cebolla esté transparente, añadimos el boniato, la calabaza y las zanahorias y rehogamos un par de minutos con el comino .
Añadimos el agua o el caldo, el cacao, otro poquito de sal y dejamos que hierva: Primero a fuego alto hasta que rompa a hervir y luego bajamos el fuego y tapamos.
Cuando las hortalizas estén casi hechas, añadimos las alubias y dejamos cocinar hasta que las hortalizas terminen de cocinarse.
Rectificamos de sal si fuese necesario.
Antes de servir, tostamos un poco las semillas en una sartén y las espolvoreamos sobre de cada plato.
Como ves, es una receta muy sencilla, pero que alimenta hasta el alma.