
En estos tiempos revueltos que andamos viviendo, y en los que el hombre ha decidido seguir matándose por unas creencias religiosas, yo he decidido cocinar Harira, para demonstrar que la convivencia es posible.
Pues sí, andaba yo recogiendo adornos navideños el fin de semana posterior a la Epifanía, en la que Manu nos hizo un roscón republicano (estamos muy reivindicativos últimamente) cuando todo esto de la publicación cómica francesa #CharlieHebdo, fue atacada por grupos yihadistas. A mi, no se me ocurrió mejor idea que cocinar una Harira. Sabéis que esta sopa contundente se come sobre todo en el mes de Ramadán para reponer fuerzas tras el ayuno diurno.
Esta receta me la pasó Asisa, que además de hablar hasta por los codos, tenía la virtud de cocinar muy bien. Asisa era una de las amigas de Nabil, un chico marroquí con el que compartí piso en mi etapa estudiantil en Granada. O sea, que para Manuel y para mí, compartir mesa con Latifa, Asisa y el resto de amigos musulmanes de Nabil, no era nada extraño, sino tan cotidiano como compartir con las amigas gallegas de Manuel o con mis amigas de Andújar.
Además durante las vacaciones, en las que he tenido la suerte de volver a mi Granada, he vivido un acontecimiento penoso. Cada 2 de enero se celebra en Granada la reconquista; ya sabéis, cuando los reyes católicos conquistaron definitivamente la última porción de la península ibérica que no les pertenecía (perdonadme señor@s historiador@s si comete algún fallo, pero no soy experto en la materia).
Ese día en cuestión en el que se pasean pendones por Granada, pude comprobar como el odio sigue vigente entre la gente. Partidarios a favor de un bando y de otro se insultaban con un desatino abrumador. Los puntos de vista de cada uno son difíciles de resumir. Por un lado, unos clamaban que la Toma de Granada no se debía celebrar ya que se habían expulsado a granadinos de su propia tierra. También tenían consignas independentistas y enarbolaban banderas de diferentes tipos. Por el otro, otros grupos que sostenían una bandera con la esvástica (que era un símbolo romano por cierto) y clamaban que los musulmanes roban el dinero y los puestos de trabajo a los españoles de verdad. Lo peor de todo y lo que les quitaba la razón a ambos grupos: no se escuchaban, carecían de diálogo y se insultaban vilmente, lo que les retiraba la razón a ambos. Volví a casa con estos pensamientos y a los pocos días ocurrieron los atentados de París.
Al final, esta vez sí me mojo, y me pregunto: ¿desde cuándo hemos querido ser independientes en Andalucía o, quienes son los españoles de verdad? Pero, para nada quería que este post tuviese connotaciones políticas, más bien de concordia, porque #JeSuisCharlie , pero también fue educado en una religión porque mis padres así lo quisieron. Si hubiese nacido en Grecia, no dudéis que seguro sería ortodoxo. No sé cual es vuestro dios si lo tenéis, pero desde luego deseo que no sea el dios de la sinrazón, sino el dios que predique que el Amor está por encima de todo.
En esta línea, y aunque yo no participo de eventos blogueros en la red, quisiera lanzar un pequeño reto, el primero, se trata de invitar a otro bloguero cocinero a que haga su propia receta para la concordia, no de cocina árabe, sino que lo que quiera hacer que le recuerde un momento de paz, entendimiento. Temática libre. Y quiero que sea un reto encadenado, y mi bloguera elegida es Marga de La Cocina de las Casinas, espero que recoja el testigo para el mes de Febrero y que a su vez se lo lance a otro, de su elección, para Marzo y así durante todo el año. Yo no sé muy bien como van estas cosas, pero sería fabuloso tener 12 recetas para la concordia cuando acabe el año.
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Harira
Valoración 51
Tiempo de elaboración: 1 hour
Tiempo de cocción: 2 hours
Tiempo total: 3 hours
Dificultad: Fácil
PAX: 4

receta de Harira
3.0

