Con 35º de temperatura y una sensación térmica de 39º lo que más apetece comer son helados. Desde que el año pasado me regalaron la heladera nunca más los he vuelto a comprar, y es que saber a ciencia cierta los ingredientes que llevan da mucha tranquilidad, bueno, eso y que quedan riquísimos. La única pega está en quitar las fotos sin que se derritan para poder publicarlos, así que esta vez he sido rauda y veloz y en menos de cinco minutos estaban hechas.
El helado de dulce de leche resulta muy cremoso, al contrario de lo que se suele pensar, no es excesivamente dulzón ya que el dulce de leche se combina con otros ingredientes y no se añade azúcar a mayores. En este caso lleva un poquito de alcohol (ron) que ayuda a que se mantenga blando aunque esté totalmente congelado. Si tenéis niños en casa podéis omitir el ron e igualmente quedará muy bueno. 
INGREDIENTES:
400 ml de leche
250 ml de nata líquida
430 gr de dulce de leche (1 bote)
2 cucharadas de ron
1 vaina de vainilla
1. Calentamos la leche con la nata y la vaina de vainilla partida a la mitad (a lo largo).
2. Retiramos del fuego antes de que llegue a hervir, quitamos la vainilla y añadimos inmediatamente el dulce de leche y el ron. Removemos hasta que se integren bien todos los ingredientes.
3. Dejamos enfriar la mezcla a temperatura ambiente, y luego la metemos en la nevera unas cuatro horas para que esté bien fría.
4. Quitamos la mezcla de la nevera y removemos de nuevo. Llevamos a la heladera durante unos 40 minutos. Servimos inmediatamente o vertemos en un túper y congelamos el helado.
Nota: puse un poco de sirope de chocolate en los laterales del recipiente del helado, le queda rico y bonito, pero se fue al fondo porque se derritió mientras hacía las fotos y a penas se aprecia.
¡Buen provecho!
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