Helado de fruta asada

Aunque en casa los helados se consumen durante casi todo el año, es ahora en verano cuando nunca faltan en el congelador y cuando más experimentamos con nuevos sabores. Este es una opción diferente a los tradicionales sabores de fruta, porque se le aplica una cocción al horno con un poco de azúcar, con lo que se consigue un matiz caramelizado en el resultado final. 

El que presentamos en la receta es de nísperos y queda francamente genial, pero como esto de la fruta va por casas, lo podéis hacer con vuestra variedad favorita: manzana, melocotón, fresa, plátano, mango, ... , lo dicho, la que más os guste o tengáis a mano. En este enlace tenéis otro ejemplo: Manzanas al horno con helado de manzana.
Espero que os guste, feliz verano!







Ingredientes


Para los nísperos asados

1 kg de nísperos

100 g de azúcar 

3 cucharadas de zumo de lima y limón
Para el helado

300 g de nísperos asados

100 g de azúcar

25 g de azúcar invertido

200 ml de nata

300 ml de leche

3 yemas de huevo

1 cucharadita de extracto de vainilla

1 ramita de canela

Preparación



Los nísperos asados
Precalentar el horno a 180º
Limpiar y pelar bien la fruta, en este caso los nísperos, cortar por la mitad y retirar los huesos y la membrana que los rodea, de manera que solo quede la pulpa.
En un bol colocar el azúcar, añadir la fruta y aderezar con el zumo de los cítricos. Mezclar bien todos los ingredientes.





Colocar la fruta en un recipiente apto para el horno de manera que formen una capa. Hornear durante unos 15 - 20 minutos aproximadamente a 180º.

Retirar y dejar enfriar. Colocar en un tarro hermético, tapar y conservar en la nevera.








El helado

Triturar la fruta asada hasta conseguir una fina textura de puré y reservar.

En un cazo al fuego poner a calentar la leche, la nata, la vainilla y la ramita de canela. Retirar antes de que llegue a hervir y dejar infusionar.

Batir las yemas de huevo junto con los azúcares (en grano e invertido) hasta obtener una crema blanca y espumosa. Colar la mezcla de leche y nata y desechar la canela. Verterla sobre la mezcla de yemas y azúcar, batir ligeramente para que se mezclen bien los ingredientes de la crema.











Colocar, sobre una cazuela con agua al fuego, un bol y verter en él la crema. Cocer al baño maría unos minutos sin dejar de remover. Si podéis, controlar la temperatura de la crema, que no debe pasar de 85º  (en ningún caso tiene que llegar a hervir, se corre el riesgo que se corte la crema). Sabremos que está lista introduciendo una cuchara de madera en la crema, sacándola y trazando un camino con el dedo, si éste se mantiene y no se desdibuja, tiene la consistencia deseada.

Retirar del baño maría y dejar enfriar. Podéis acelerar el proceso introduciendo el bol en un recipiente con agua fría.

Añadir el puré de la fruta asada y remover hasta que se homogenice la mezcla. Guardar en la nevera hasta que enfríe completamente, ideal de un día para otro (mínimo cuatro horas).











Con heladera

Verter la crema en la heladera y proceder según las instrucciones de la máquina, hasta obtener una textura de crema helada. Colocar en recipientes adecuados y conservar en el congelador hasta su consumo.









Sin heladera

El proceso es un poco más largo y entretenido pero igualmente efectivo: poner la crema una vez fría directamente en el congelador, pasadas 2-3 horas sacarla y triturar el semicongelado en la batidora para romper los cristales que se vayan formando. Volver a introducir la crema en el congelador. Repetir el proceso 3 veces. Conservar en el congelador hasta su consumo.




Los hemos presentado en bola tradicional y con un poco de sésamo caramelizado por encima.









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