Este helado lo preparé cuando estaba casi finalizada la temporada de la mandarina, naturalmente ya no queda rastro de él en el congelador; aunque ahora mismo me encantaría tener una cubeta llena de helado de mandarina para hacer frente a estos días tan calurosos. Córdoba está que arde!!

1.Vertemos el zumo de mandarina en un cazo, añadimos el azúcar y removemos. Calentamos esta mezcla y la hervimos por dos minutos. Apagamos el fuego, añadimos la ralladura de mandarina en el zumo aún caliente, removemos y dejamos templar a temperatura ambiente. Después, introducimos el zumo en el congelador para que se termine de enfriar.

2. Pelamos la mandarina, le quitamos la piel a los gajos, cortamos la pulpa en trocitos y reservamos. Una vez que el zumo de mandarina esté bien frío o helado, batimos la nata hasta montarla, adicionamos los trocitos de mandarina en la nata montada y también vertemos poco a poco el zumo en la nata mientras removemos suavemente con una espátula, hacemos este paso con cuidado para que la nata no se baje demasiado.
3. Encendemos la heladera e incorporamos la mezcla del helado. La procesamos durante 30 o 40 minutos hasta que adquiera una consistencia densa y cremosa. Pasado ese tiempo tendremos listo nuestro helado de mandarina. Yo lo he vertido en un contenedor y lo he puesto a congelar por 3 horas para que se solidifique un poco más.
Preparación sin máquina heladera:
Para elaborar el helado vamos a necesitar una cubeta metálica o algún otro tipo de contenedor apto para congelador. Además, debemos asegurarnos de que la nata o crema de leche que vayamos a utilizar esté muy fría. Los 2 primeros pasos de la receta son iguales a los de la versión con maquina heladera.
1.Vertemos el zumo de mandarina en un cazo, añadimos el azúcar y removemos. Calentamos esta mezcla y la hervimos por dos minutos. Apagamos el fuego, añadimos la ralladura de mandarina en el zumo aún caliente, removemos y dejamos templar a temperatura ambiente. Después, introducimos el zumo en el congelador para que se termine de enfriar.
2. Pelamos la mandarina, le quitamos la piel a los gajos, cortamos la pulpa en trocitos y reservamos.Una vez que el zumo de mandarina esté bien frío o helado, batimos la nata hasta montarla, adicionamos los trocitos de mandarina en la nata montada y también vertemos poco a poco el zumo en la nata mientras removemos suavemente con una espátula, hacemos este paso con cuidado para que la nata no se baje demasiado.
3. Echamos la mezcla del helado en una cubeta y la introducimos en el congelador. Pasados 45 minutos, sacamos el helado, lo batimos enérgicamente con unas varillas o con una batidora de brazo para deshacer los cristales de hielo que se hayan formado. Metemos nuevamente el helado en el congelador y repetimos este proceso cada 45 minutos hasta que esté cremoso y denso. Esta fase puede tardar unas 3 horas.
A disfrutar!!!
Antes de servir el helado, debemos sacarlo del congelador con 5 minutos de antelación para que se suavice un poco. Servimos y congelamos inmediatamente el helado restante.
Hasta pronto!!!