
Bueno, lo prometido es deuda, el martes os expliqué como hacer el azúcar invertido y os dije que hoy lo íbamos a utilizar, pues aquí lo tenéis.
Este helado me ha servido para desempolvar dos maquinitas que hacía prácticamente un año que no utilizaba, mi batidora de vaso (mira que es mona) y mi heladera (más mona si cabe), espero no tardar de nuevo 1 año para volver a utilizarlas.
La verdad es que la diferencia entre un helado con o sin azúcar invertido es abismal. En cuanto a sabor no varía (lo único es que puede quedar un poco más dulce), pero en la textura es donde se nota el gran cambio.
El año pasado hice mi primer helado, de vainilla, lo podéis ver aquí, y no utilicé el azúcar invertido, quedó muy rico pero había que tenerlo fuera del congelador muchísimo rato para poder meterle la cuchara pues estaba muy duro. En este caso, utilizándolo, sólo con 5 minutos ya podemos sacar perfectamente el helado de su recipiente y servir las raciones que queramos. Por todo ello os aconsejo su utilización.
La elección de este helado ha sido de mi enano, que es un loco de los plátanos, y la verdad es que ha sido todo un acierto, os lo enseño para que veáis que es fácil, fácil.
3 plátanos maduros.
200 ml de nata de más de 35% de materia grasa.
200 ml de leche entera.
50 gr de azúcar normal.
20 gr de azúcar invertido.

