Ahora que parece que el verano está llegando a su fin y poco a poco podemos volver a adentrarnos en la cocina sin miedo a derretirnos, ya podemos empezar a preparar cosas más elaboradas, a mí personalmente me encanta esta época en la que empieza a hacer una temperatura más agradable y vuelven a fluir las ideas y sobretodo las ganas de ponerse a prepararlas, pero antes de eso os dejo un último helado para despedir el verano, en esta ocasión he optado por una versión con té verde matcha bañado en chocolate blanco y pistachos.
Para hacer este helado he utilizado el molde de helados “Classic” de Silikomart.

En un cazo ponemos la leche, la nata, el azúcar invertido y la dextrosa y lo ponemos a calentar. Mientras se va calentando cogemos un bol y mezclamos las yemas con el azúcar hasta que empiecen a blanquear.
Cuando la mezcla del cazo llegue a los 70ºC vamos añadiendo el té verde poco a poco y sin dejar de remover hasta que se disuelva completamente, retiramos del fuego y lo incorporamos a las yemas poco a poco para equilibrar la diferencia de temperatura y removemos. Pasamos la mezcla de nuevo al cazo y ponemos a calentar a fuego suave procurando que no pase de 84ºC (si pasara de 84ºC el huevo cuajaría) y sin dejar de remover hasta que empiece a espesar ligeramente. Retiramos del fuego, añadimos la gelatina (previamente hidratada y bien escurrida) y colamos la mezcla.
Preparamos un recipiente amplio con agua con hielo para enfriar rápidamente la mezcla y la vamos removiendo de vez en cuando para que no forme costra, hasta que se enfríe completamente.
Una vez tengamos la crema fría, tapamos con film y dejamos reposar 24 horas en la nevera para que madure. Al día siguiente la pasamos por la heladera y rellenamos los moldes, (no olvidarse de poner los palos!), guardamos el resto del helado en un recipiente y lo metemos todo en el congelador. Lo dejaremos en el congelador durante 24 horas.
Al día siguiente preparamos el glaseado, troceamos y fundimos el chocolate junto con la manteca de cacao, añadimos los pistachos troceados, desmoldamos los helados y los bañamos con el glaseado.