Huevos picto-nipones {Receta fusión o ataque de locura}

El resultado de fusionar conceptos, hacer cambios en la materia prima de los populares huevos escoceses y un punto de "polivalentía" me ha llevado a perpetrar esta receta.

A ver si consigo hacerme entender...

Esta entrada no va de una receta (que también), sino de un ejemplo de cómo se desarrolla mi proceso creativo hasta plasmarse en un resultado final que; a veces mola, a veces es absurdo, siempre es un poco loco y... en fin, ya me lo diréis vosotros.

Tengo una colega, Técnico de prevención como yo, que siempre dice que lo que nos caracteriza en nuestra profesión es que somos "polivalientes" y creo que eso es un poco lo que me ha pasado en este caso.

Según las etapas del proceso creativo auditadas por Ferrán Adriá, esta elaboración estaría en ese penúltimo nivel que no reproduce una receta previa o la evoluciona, sino que toma de aquí y de allá y de una experiencia previa bien entrenada, para llegar un paso más lejos que consiste en inspirarse en recetas y técnicas diferentes para integrarlas en un producto final (ahora llegará alguien y dirá que me estoy comparando con Ferrán Adriá, evidentemente NO, sólo estoy introduciendo verborrea pedante). El siguiente paso evolutivo consiste en inventarse un procedimiento diferente, una técnica nueva y yo creo que de ese nivel estoy bastante lejos, aunque de niño experimentase con el punto de fusión de lonchas de queso sobre clicks de Famobil en un patio encalado a las cuatro de la tarde de un día de verano (influencia de las pelis de terror del Cine B).

Huevos a la escocesa, pero en tempura negra y rellenos de atún y huevos de codorniz


La cuestión es que el cronograma de cómo se ha hecho esta receta es la siguiente:

1.- Observo una profusión de recetas de huevos escoceses por la red, una receta que no he probado, aunque imagino su sabor. Me apetece hacerla, pero de una forma diferente, aunque no sé cual.

2.- Quiero un formato pequeño, utilizaré huevos de codorniz, investigo cual es el tiempo que necesito cocerlos para que pueda pelarlos y conserven la yema líquida. Descubro que este tiempo es, exactamente, de 1:30 minutos a 676 m. sobre el nivel del mar y una temperatura ambiente de 22 ºC (estos datos son innecesarios, pero ya que me los sé, los cuento). Para ello cuezo 6 huevos a distintos tiempos y mi mujer me mira de forma muy rara sin acabar de comprender en que líos me ando...

3.- Me despierto una mañana pensando que estamos en Cuaresma, una época propicia para hacer recetas sin carne, aunque, curiosidades de la vida, puedas utilizar el pescado más caro del mundo.

4.- Quiero atún, pero resulta que tengo bonito. El color no será el mismo, pero la cosa es experimentar y con el bonito puedo hacerlo. Mi mujer me dice que sólo utilice un poco de ese bonito, me deje de tonterías y utilice el resto para un marmitako cómo Dios manda (acabó en un bonito encebollado).

5.- Lo tengo claro, haré un tartar de bonito que envolverá un huevo de codorniz. Tendrá aires asiáticos.

6.- Necesito un cambio más radical... necesito aires marineros y que se distinga más de unos tradicionales huevos escoceses... Veamos, si voy a darle aires asiáticos, ¿por qué no hago una tempura? (por cierto, dicen que lo correcto es escribir tenpura y pronunciar témpura ¿?), ¿y si hago la tempura negra?, ¿con tinta de calamar? (que siempre es sepia).

7.- Por fin, elaboro la receta, en el proceso me cargo 3 de los 6 huevos que tenía listos (soy un poco manazas), por lo que lo de las cantidades finalmente utilizadas no lo tengo muy claro. Hago fotos mientras escucho en mi cabeza cosas como "Black is black", "Paint it Black" o "Back in Black".

8.- El resultado final es sorprendente, no es exactamente como mi cabeza lo imaginaba, pero desde luego no pasa desapercibido en una mesa. Ahora he terminado, pero no tengo ni idea de cómo llamar a este plato, por lo que subo una foto a Instagram y consulto el nombre. Recibo respuestas variadas, algunas políticamente incorrectas, otras que molan pero podrían inducir a equívoco, así que doy las gracias a los que respondieron y le pongo un nombre haciendo referencia a dos influencias a la hora de hacer la receta.

¡A probar!

Huevos a la escocesa, pero en tempura negra y rellenos de atún y huevos de codorniz



Ingredientes: