Carrito de la compra en mano hacía su visita semanal al mercado
Cerca de donde vivía, no le suponía ningún trastorno llegar. Salía de su casa y cruzaba la calle
Con parsimonia paseaba por todos los pasillos, de uno en uno, observándolo todo
La fruta perfectamente colocada por gamas de colores
El pescado con sus diferentes gamas de plateados
La carne en sus ganchos perfectamente alineados
Al pasar, todos le dedicaban una sonrisa y unas palabras
Hacía tantos años que la conocían. Más de los que recordaban
Nadie sabía nada de ella
La veían pasear tirando de su carrito. Si sentían curiosidad, no lo demostraban delante de ella
Cuando ya había pasado de largo era cuando comenzaban los cuchicheos
Dicen que se quedó viuda muy joven. Casi recién casada. Tenía un hijo. Meses tenía. Desde el accidente no levantó cabeza. ¡Qué desgracia más grande, pobrecita! Si me pasara algo así...
Nadie sabe su historia y todos la conocen. Nadie ha cruzado con Ella más que lo justo a la hora de pedir unos pescaítos, un bistec de ternera, unas judías verdes y dos patatas
Todos hablan de Ella. Como un ritual, cada viernes cuando la ven pasar y alejarse, pasillo adelante. El resto de la semana nadie piensa en Ella, no es ni siquiera un recuerdo. Cuando la ven llegar, vuelve a sus memorias
Ya nadie sabe lo que ocurrió. Nadie distingue la verdad de lo inventado
Si Ella no habla con nadie ¿cómo saben la historia?
Es igual
Ella ni recuerda porqué todo el mundo es tan amable con ella. Será porque lleva tantos años paseando por los pasillos de aquel mercado
A Ella le gusta el ruido, los colores, los olores. Sobre todo le gusta que le sonrían, que le pregunten qué tal se encuentra hoy
Ella no ve la compasión ni la tristeza que los demás sienten al verla
Ella siente que aquel mercado forma parte de su vida. De las pocas cosas que ya le quedan en su vida
Y quedan tan pocas cosas reales en su vida
Cada viernes en aquel mercado, Ella deja que entre color en su vida
INGREDIENTES 8 huevos Azafrán molido Azafrán en hebras Perejil Pan rallado Mantequilla
Para la bechamel
500 ml de leche 30 g de harina 20 g de mantequilla Pimienta Sal
ELABORACIÓN Hervir los huevos Poner silicona en la cubeta + rejilla 2 vasos de agua Poner los huevos encima de la rejilla Menú Cocina 3 minutos Reservar
Para la bechamel
Menú Cocina Poner la mantequilla en la cubeta Cuando la mantequilla esté derretida, añadir la harina Remover hasta incorporar por completo Verter un tercio de la leche caliente Mezclar hasta que la leche se absorba por completo Añadir el resto de la leche Remover continuamente Salpimentar Remover hasta que la bechamel espese Reservar
Cortar los huevos Sacar las yemas Mezclar las yemas con la bechamel Remover hasta integrar Añadir perejil
Colocar los huevos en un molde de cerámica o de aluminio Rellenar los huevos con la masa anterior Espolvorear con un poco de azafrán molido Napar los huevos con la bechamel Espolvorear con pan rallado Colocar una bolita de mantequilla en cada huevo
Preparar la cubeta Poner una protección de silicona dentro de la cubeta Poner la rejilla Colocar el molde encima de la rejilla
De mis viajes, siempre me gusta traerme cositas relacionadas con la cocina. Desde algún plato, trapo o algún producto de la zona.
De mi salida a Huesca, me traje varias joyas y algún que otro tesoro: varios libros de la zona, mermelada artesanal de cerezas de Bolea y azafrán en hebras de Monreal del Campo de la comarca del Jiloca, 2 g de producto 100% natural y que hasta hoy no había encontrado el momento adecuado para utilizarlo
Así que cuando vi esta receta maravillosa, lo tuve claro, y no sabéis el sabor y el olor de éste plato tan sencillo pero tan gustoso