Hoy os traigo una receta muy antigua, no se si la conoceréis. Se trata de los huevos tontos.
Según dicen el origen de la receta se sitúa en la ribera del Ebro de Zaragoza y Tudela. Es a base de pan, y para mas detalles de pan duro, el que sobraba en los hogares.
Por lo visto la pobreza y el hambre agudizaba la sabiduría de aquellas amas de casa de entonces, y con poquísimo costo eran capaces de cocinar para toda la familia, aprovechando lo que tenían y el pan, era por aquel entonces muchas veces de lo único que disponían, así que había que aprovecharlo, ahora diríamos reciclarlo, porque en que veáis la receta, seguro que me dais la razón.
Y esto son los huevos tontos...
Los huevos tontos antiguamente se decía que era cena de engaño, llena-barrigas; ahora puede ser una excelente guarnición para carnes o pescados en salsa, aunque tomados solos son un plato excelente. En casa nos gustan mucho, yo los conozco de toda la vida. ¿Vosotr@s los conocíais?
Un truco para mejorar los huevos tontos es mojar el pan en leche en vez de agua, o mitad agua, mitad leche. También le puedes añadir a la masa unas migas de bacalao, están riquísimos.
¡¡Buen provecho!!