
En un extremo del mar Mediterráneo, el más oriental, apareció hace siglos un plato sencillo y original a partir de los ingredientes que tenían más a mano libaneses, palestinos, sirios, armenios y turcos. Nos referimos al hummus, una especie de puré de garbanzos cocidos y machacados al que se le agrega pasta de sésamo o tahini, zumo de limón, ajo y aceite de oliva. Este sería el hummus básico. A partir de ahí se pueden añadir otros ingredientes como remolacha, zanahoria o, como en esta ocasión, pistachos. Precisamente en aquella región del planeta el pistacho se da muy bien. Siria siempre ha sido un gran productor de pistachos aunque los años de guerra en aquel país habrán ocasionado una bajada en su producción y exportación.