Antes de nada, dejar en remojo las judías en un bol con agua, la noche anterior.
Recién compradas las almejas poner en un bol con agua y sal, para que se abran, suelten la arena y no se mueran.
Cortar la cebolla en juliana. Picar los ajos y el perejil.
Poner en una cazuela u olla las judías cubriéndolas y dos dedos más de agua. Añadir la cebolla cortada y las hojas de laurel. Cocer tapadas a fuego medio de 1 a 1 1/2, espumando. Añadir la sal al final para que no se abran.
Lavar las almejas y poner al fuego en una sartén con un poco de agua para que se abran. Cuando las almejas estén abiertas colar con un colador de estameña o tela, para aprovechar el caldo y no pase nada de arena.
Aparte, sofreír los ajos picados, cuando cojan color sin que se quemen, agregamos las almejas, la harina, el vino blanco y el pimentón, rehogar todo.
Colar las judías, agregar las almejas y cubrir con el caldo reservado de las almejas y el perejil picado, remover y cocer hasta que espese, unos 20 minutos.
Rectificar de sal si es necesario.