Judías con rabo de buey

Vamos con otro guiso suculento, nutritivo y deliciosamente reconstituyente para estos fresquitos días de los que ya disfrutamos. La carne del rabo de buey tiene un elevado contenido en hierro y en vitaminas del grupo B  y es muy rica en grasa intramuscular, lo que la confiere un acabado muy jugoso y una textura melosa muy adecuada para un guiso como este. Es, eso sí, un plato no apto para dietas, pero de vez en cuando, no viene mal darle un capricho al cuerpo. Las judías (también llamadas alubias, que luego algunos lectores se me lían si utilizo uno u otro término indistintamente) tienen un bajo aporte calórico, en contra de lo que se cree, así que el guiso se equilibra. Como además el efecto saciante de las legumbres es alto no hace falta ponerse ciego para quedar satisfecho con esta receta. Como el tiempo de cocción de las judías y del rabo de buey son distintos, aconsejo hacerlos por separado y mezclarlos al final dándolos un ligero hervor  para mezclar los sabores. Y como todos los guisos, estará mucho más rico si lo dejamos reposar un tiempo.

Ingredientes para cuatro personas

1 1/2 de rabo de buey (vaca... ternera...)

750 gr de judías  blancas

Una cebolla grandecita

Dos tomates

Dos clavos de olor

Dos hojas de laurel

Dos dientes de  ajo

1/2 cucharadita de cominos

Una cucharadita de pimentón

Un vaso de brandy

1 l de caldo de verduras

Sal

Pimienta

Aceite de oliva.